LAS CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMATICO

La concentración en la atmósfera de los gases causantes del cambio climático sigue aumentando a un ritmo exponencial y ha alcanzado su nivel más alto en 250 años, reveló la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que reclamó una acción internacional inmediata para atenuar este fenómeno.






Los datos corroboran "el escenario más pesimista" del Grupo Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).


Las principales fuentes de CO2 son la quema de combustibles fósiles (sobre todo petróleo y carbón) y la deforestación. Los otros dos gases que tienen un impacto significativo en el cambio climático son el metano, cuyas emisiones proceden del cultivo de arroz, la explotación de combustibles fósiles y los vertederos, entre otros; y el óxido nitroso, que proviene de la utilización de fertilizantes y diversos procesos industriales. 


Los riesgos que enfrenta el mundo en caso de una ausencia de políticas que frenen el cambio climático, según los especialistas, en primer lugar, la disolución de los glaciares para fines del siglo, seguida de un aumento de la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos, con estaciones mucho más cálidas, olas de calor y fuertes lluvias.







Pero se espera además un aumento de la intensidad de los ciclones tropicales y la disminución de las reservas de agua en muchas zonas semidesérticas.

Se apuntó que también pueden disolverse los glaciares de Groenlandia, con un aumento del nivel del mar de unos siete metros.

Asimismo, existe un riesgo de extinción de entre el 20 y el 30 por ciento de las especies conocidas hasta ahora, con un aumento de 1,5 a 2,5 grados centígrados de las temperaturas globales promedio, entre otros pronósticos.



La cantidad de calor retenida en la troposfera depende principalmente de los de los gases de efecto invernadero presentes en ella, los que sirven de barrera que impide que el calor reflejado por la superficie terrestre se pierda en el espacio. En efecto, la energía del Sol penetra la atmósfera y se transforma principalmente en energía calórica, la que no es capaz de atravesar de vuelta las capas más bajas de la atmósfera para perderse en el espacio exterior, quedando el calor retenido en nuestra atmósfera, produciéndose el ya conocido “calentamiento global”. 







Cuando los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono - 76%, metano - 13%, dióxido de nitrógeno - 6%, y fluorocarbonos - 5%, los más conocidos) se ingresan a la atmósfera, se acumula más calor cerca de la superficie de la Tierra, lo que aumenta también la temperatura de la superficie de los océanos, incrementando con ello la evaporación, lo que hace aumentar la cantidad de vapor de agua en la atmósfera. Este constituye el más importante de los gases invernadero, con más de un 70% del total y sobre el cual no tenemos más control que el de disminuir la temperatura del planeta.


La evidencia mundial indica que si al año 2020 no hemos reducido los gases efecto invernadero en forma significativa, los cambios que experimentemos serán de consecuencias más dramáticas e irreversibles.

El capitalismo es, sin duda, responsable de la mayor parte del carbono acumulado en la atmósfera

La justicia social exige que el mundo industrializado rebusque en su cartera y se comprometa a dar dinero para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y a suministrarles tecnologías limpias que les permitan tener un crecimiento económico sin aumentar sus emisiones.

La transformación será cara, pero mucho menor que la factura de rescatar al sector financiero mundial, y mucho menos costosa que las consecuencias de no hacer nada.

Pero el paso a una sociedad que emita poco carbono ofrece la perspectiva de más oportunidades que sacrificios.

JORGE STEIMBACH