Seis mineros asesinados por la policía peruana

Por lo menos seis mineros murieron asesinados por la policía en el departamento peruano Madre de Dios, cuando fue reprimida una movilización de trabajadores indígenas dedicados a la minería artesanal. Se trata de mineros informales, a quienes el gobierno pretende obligar a "legalizarse", lo cual equivale a dejarlos sin trabajo. Cuando el domingo 4 los trabajadores se movilizaron en protesta contra el atropello gubernamental, Alan García ordenó la masacre. El lunes, para justificarla, el presidente dijo que no permitirá la "minería salvaje".

El decreto de "legalización", rechazado por los mineros, establece una zona de exclusión en la región selvática Madre de Dios, en la cual quedará prohibido trabajar. Los asesinatos policiales se produjeron en la localidad de Chala, 630 kilómetros al sur de Lima. Desde el sábado 3, los mineros se trasladaban en camiones hacia Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios, procedentes de Guacamayo, Delta Uno y Huepetuhe, todas poblaciones del sur del país. La movilización fue convocada por la Federación Nacional de Mineros Artesanales del Perú y la Federación Minera de Madre de Dios. Ahora, el gobierno ha declarado el estado de emergencia en siete provincias de los departamentos de Ica, en el suroeste, y  en Madre de Dios y Arequipa, ambos en el sureste del país.
Hace menos de diez meses, en otra masacre, la policía asesinó a más de 40 mineros en la localidad de Bagua, en la Amazonía peruana, cuando los trabajadores se movilizaron contra tres decretos dictados por García para cumplir con un mandato de los Estados Unidos, que se los exigía para firmar el frustrado Tratado de Libre Comercio (TLC).
Corresponde repudiar activamente en toda Latinoamérica este nuevo crimen del masacrador de Lurigancho, y defender del mismo modo el derecho al trabajo y a la subsistencia de los pueblos originarios.

Alejandro Guerrero