La catástrofe petrolera en el Golfo de México y la crisis capitalista mundial
La real magnitud de lo que ya se considera la mayor catástrofe provocada por los monopolios capitalistas del petróleo está todavía por verse. Un mes después del estallido y hundimiento de la plataforma marina operada por la British Petroleum (BP) en el Golfo de México, en el sudeste norteamericano, sigue saliendo un enorme chorro de crudo proveniente de 1.500 metros de profundidad.
El gobierno de Obama y la empresa "han mentido y engañado sistemáticamente a la opinión pública" sobre el alcance del desastre (Stephen Lendman, enwww.Countercurrentes.org, 22/5).Las informaciones iniciales, que indicaban una pérdida de 1000 a 5000 barriles diarios vertidos al mar, se revelaron insignificantes, con el correr de los días, frente al cálculo de especialistas. El consenso actual es que se están volcando entre 50 mil y 100 mil barriles diarios, lo que equivale, cada 3 ó 4 días, al volumen total arrojado al océano por las pérdidas del buque Exxon Valdés en 1989 -la mayor tragedia medioambiental previa.El tamaño de la catástrofe es incalculable todavía porque la BP y el gobierno yanqui han fracasado en todos los intentos por tapar el gran agujero por el cual emana el combustible y "nadie sabe cómo detenerlo" (Clarín, 23/5). El capo del monopolio petrolero fue vapuleado estos días en la televisión norteamericana cuando tuvo que admitir que había mentido sobre las cifras del desastre. Tuvo que reconocer, además, que los casi 2,5 millones de disolventes que ya tiraron al mar están terminando con la vida marina y que el crudo está en contacto con la corriente que la llevará hasta las costas de los cayos de Florida. Allí podría afectar un excepcional ecosistema de corales que brinda refugio y alimento a un mundo propio de animales y plantas de enorme diversidad. El "potencial de devastación no se puede medir, pero será monstruoso", afirma Lendman. La mancha de petróleo amenaza también la costa de los estados de Louisiana, Mississipi y Alabama. La prensa norteamericana informa sobre quebrantos gigantescos en la industria pesquera y turística con gran peso en la actividad económica de la zona.
La BP, con la complicidad de las autoridades, sabía además que no contaba con la tecnología adecuada para contener la filtración y carecía de planes de contingencia para un accidente de este tipo, que se cobró la vida de más de diez trabajadores cuando explotó la plataforma. Investigadores del Congreso norteamericano mostraron incluso que la compañía decidió continuar con los trabajos, a pesar de que algunas pruebas sugerían que se podía estar filtrando gas altamente inflamable en el sistema de extracción del crudo (Wall Street Journal). Fue un crimen.
La exploración de petróleo en el mar es la niña mimada del negocio de los pulpos. Obama planteó desde su campaña que se trataba de una alternativa estratégica pata evitar le dependencia del petróleo extranjero y obtener un aprovisionamiento geopolítico más seguro. Un informe reciente del diario francés "Le Monde" plantea que "la extracción de petróleo del mar no se detendrá: con el petróleo rondando los 85 dólares, la actividad continúa en la zona de la marea negra provocada por la BP, donde están en actividad 30 plataformas de perforación y 47 de producción. La única restricción es que ahora 'serán inspeccionadas'. Aunque en California, y a nivel nacional, hubo anuncios sobre la paralización de proyectos de explotación marina, la agencia de Manejo de Minerales del gobierno, que fue la que autorizó la explotación de BP sabiendo su incompetencia, autorizó la semana pasada varias perforaciones en el mar de Alaska.
Los consultores capitalistas prevén que nuevas regulaciones y prevenciones por riesgo subirán los costos de la industria, lo que acentuará la competencia entre los monopolios. Bajo el látigo del lucro y las exigencias de la crisis mundial, los mejores recursos tecnológicos, que son los que permiten esta extracción del combustible por debajo del lecho marino, pueden ser la fuente de catástrofes más graves. El esfuerzo del capital para superar la caída de la tasa de beneficio con metodologías más avanzadas lleva a catástrofes ambientales cada vez más graves. Para países como Brasil, que pretenden desarrollar su autoabastecimiento petrolero por estas vías, e incluso alentar la especulación financiera poniendo como garantía el futuro de esta riqueza, la catástrofe de BP ensombrece tal perspectiva y acelera el derrumbe financiero montado sobre ella. El caso agrava también la ofensiva petrolera inglesa sobre el mar circundante a Malvinas, pues a la infracción de la soberanía de Argentina se añade el peligro del estrago ambiental. Entre los principales planes de la burguesía argentina figura la licitación del mar continental para exploraciones en aguas profundas.
